lunes, 11 de enero de 2010
De vuelta en casa
jueves, 17 de diciembre de 2009
Paros
En portada, con foto, vemos a la hija de Fèlix Millet, Clara Millet Vallès-Guarro (ojo al nombre, porque tiene miga, sobre todo al ver la cara de la tipa), saliendo de la oficina del SOC después de tramitar el paro. Vaya, lo que hacen cada día miles de personas. Evidentemente la noticia está en quién es, pero es más anecdótica que otra cosa. Iluso de mí, al ver la portada, pensé que era el reclamo de una entrevista, de un reportaje, de una declaración interesante... ¡Nada de eso! Fui a la página 52, sección Economía, y descubro el siguiente texto:
“Una de las hijas de Fèlix Millet, Clara Millet Vallès-Guarro, acudió ayer a la oficina de Treball de la Generalitat de la calle Mallorca por tercera vez para pedir el subsidio por desempleo, tras perder su trabajo por el caso Palau.
Como un ciudadano más, recogió el ticket, se puso a leer un libro y fue luego a la mesa a tramitar sus papeles para recibir entre 700 y 1.200 euros por un máximo de 12 meses. Al ser sorprendida por la prensa arremetió con insultos, asegurando: "(Por el caso Palau) mi marido y yo hemos perdido el trabajo, tenemos tres hijos y no tenemos ninguna culpa de lo que ha hecho mi padre". Entre sollozos, se puso el casco y se marchó con su scooter negra bajo la lluvia.”
Al texto le acompaña la misma foto que en la portada. Noticia: cero. Y lo que es peor, ocupa más espacio en la portada que dentro del diario. Como diría el pescador, “lamentable”.
Podía esperar algo así de ‘El Periódico’, incluso de Informativos Telecinco, pero aún tenía un poco de respeto por ‘La Vanguardia’.
viernes, 4 de diciembre de 2009
Balones
En 1990 Nelson Mandela era liberado de la cárcel en la que llevaba encerrado 27 años, la prisión de Robben Island, y continuaba con la ‘misión’, iniciada algunos años antes, de reconciliar a un país enfrentado por el apartheid. Ahora nos parece la prehistoria, pero no hace tanto que los negros de Suráfrica estaban totalmente segregados, no gozaban de representación parlamentaria y eran considerados inferiores (si, existió lo de ‘White persons only’). El país estaba gobernado por una minoría de población blanca, hija de los ingleses y holandeses que habían colonizado el país en el siglo anterior. Y no sólo lo gobernaban, también lo dominaban culturalmente.
Uno de los ejemplos más claros de este ‘dominio’ es el del deporte. Los ingleses y holandeses son apasionados del rugby, y los blancos de Suráfrica heredaron estos gustos extraños. (También les gusta el cricket.) Por contra, lo negros eran más aficionados al fútbol. Pero claro, no era posible que cada uno jugara a lo que le apeteciera, sin más. Si hubiera sido así, el apartheid no se hubiera hecho tan famoso. Dos historias apasionantes sobre este tema.
La primera es la que explica John Carlin en su libro ‘El factor humano’. Después de ser liberado, Mandela ganó las elecciones de 1994 y se convirtió en el primer presidente negro de Suráfrica. Todo un hito. Pero el odio acumulado entre blancos y negros era demasiado grande, y el riesgo de guerra civil, latente. Mandela, que ya antes había aprovechado el poder del deporte para promover cambios en la población, fomentando un boicot al rugby surafricano de las federaciones internacionales, quiso demostrar a los blancos que sus temores de venganza eran totalmente infundados y, al mismo tiempo, convencer a los negros de que ése no era el camino.
Al año siguiente se celebraba por primera vez el Mundial de rugby en Suráfrica, y consiguió que los negros, que hasta entonces siempre habían apoyado a los All Blacks de Nueva Zelanda (la gran potencia mundial del rugby, rivales acérrimos de los surafricanos), apoyaran a su selección, integrada casi totalmente por jugadores blancos y con un himno heredado de la época de las colonias. Mandela había roto todas las barreras, pero le faltaba una última victoria. Y la tuvo. En la final del Mundial, Suráfrica venció en el útimo minuto a Nueva Zelanda, y negros y blancos celebraron conjuntamente una victoria que unió un país.
La segunda, y a la vez reverso de la primera, es la que explica hoy Lali Cambra en ‘El País’.
“Luchar por jugar al fútbol en la cárcel más famosa del apartheid (segregación racial) surafricano, la prisión de Robben Island, desde donde se divisa Ciudad del Cabo, fue para los presos políticos de los años sesenta no sólo una manera de sobreponerse al tedio y a la depresión, sino también de imponerse a la prohibición de los guardias, retar al sistema y derrotarlo: jugarían al fútbol y lo harían a su manera, de acuerdo con estrictas reglas.
Cuando la presión internacional obligó al régimen racista a ponerse una máscara de humanidad, los presos vieron recompensada su tenacidad y, organizados en clubes de más de 50 miembros, formaron la ya legendaria Asociación de Fútbol Makana, que duraría tres décadas más en el Alcatraz surafricano y se convertiría en el eje gravitatorio de la vida de los 1400 prisioneros.”
Es breve e interesante. Leedla.
Lo dicho, esperemos que el Mundial de Suráfrica, aparte de los artículos exaltados y las noticias intrascendentes, nos acerque a la historia de este país. También para eso ha de servir el fútbol.
j.
martes, 1 de diciembre de 2009
Todo por la audiencia
La primera, cuando le preguntan si le parece bien que todas las televisiones escojan chicas guapas para sus programas. Dice que lo entiende, que es normal que las prefieran. Que lo sean, dice, no significa que sean malas profesionales.
Por lo primero, ¡¡olé sus ovarios!! Pero lo segundo es un topicazo. No, claro que no es sinómino, pero si no estuvieran buenas no les darían la oportunidad. Y si ser guapa se convierte en un requisito, estamos pervirtiendo los criterios y las prioridades. ¿Habrá que estudiar la carrera de Periodismo y luego hacer un máster en maquillaje y dieta mediterránea?
Y la segunda, cuando le preguntan sobre los criterios de las televisiones, para priorizar en los telediarios el material del cual tienen derechos. Vaya, lo que hacía Telecinco con la Fórmula 1, y ahora hace La Sexta. Y lo que hace ahora Telecinco con la Europa League. Sin ningún problema, reconoce que es así. Y además, lo justifica. Dice que es la única manera de conseguir que la audiencia se interese por ello. Sí, funciona, es cierto; pero ¿es lícito hacerlo en los telediarios? Yo aceptaría que le den las mejores horas de la programación, que preparen programas especiales, pero el telediario no es el lugar para hacerlo. Y menos si se hace en detrimento de otras noticias. Explica que, cuando presentaba los Deportes de la Sexta, preguntó por qué no daban un golazo que alguien había marcado en la Champions, y le respondieron: “No lo daremos, porque los derechos los tiene Antena 3”.
Así las cosas, el telediario de Televisión Española vuelve a ser el mejor valorado. Y nadie se extraña.
j.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Julia Roberts
Aparte de lo que pueda decir un diputado del PSC sobre el tema, que es del todo previsible, me sorprenden dos fragmentos.
El primero:
“Pero el juicio de constitucionalidad que tiene que realizar [el TC], no consiste en buscar argumentos para declarar inconstitucionales preceptos del Estatut. Nuestra Constitución no le atribuye la potestad para actuar como un legislador negativo con capacidad para expulsar discrecionalmente, normas de nuestro ordenamiento jurídico. De así ser [sic], el TC tendría poderes para corregir, a su antojo, la voluntad del Parlamento. Y el TC no puede sustituir al poder legislativo. Todo lo contrario.
En su examen de constitucionalidad, el TC está sujeto al llamado principio de conservación de la norma y su misión consiste principalmente en hallar alguna interpretación de la ley recurrida que sea conforme a la Constitución. Debe buscar una interpretación que tenga como finalidad última, preservar la ley aprobada por el Parlamento. Encontrar criterios que permitan mantener la norma en el ordenamiento jurídico, puesto que es el poder legislativo quien la ha aprobado en expresión de la soberanía popular. Y ello es así porqué [sic], obviamente, ningún Parlamento hace leyes, a sabiendas de que son inconstitucionales. De ahí que, en la medida que el TC sea capaz de encontrar aunque sólo sea una interpretación constitucional de la ley que examina, debe conservar el texto de la norma. En definitiva, el TC debe trabajar para hallar una interpretación de la ley que tenga cabida en el marco de la Constitución, y no para buscar elementos de inconstitucionalidad.”
Que yo sepa, el TC no expulsa normas a su antojo, sino que evalúa si se ajustan a la Constitución. Nos puede parecer que sustituye al poder legislativo o que ejerce de cuarta cámara, pero lo que se le pide es eso. No todo es interpretable, creo. Y me encanta lo de “ningún Parlamento hace leyes, a sabiendas de que son inconstitucionales”. Gran frase, pero entonces: ¿para qué contemplamos un recurso de inconstitucionalidad? Si no se equivocan, por qué pensamos en corregirles. Va, hombre, va...
Y el segundo:
“El TC tiene que ser consciente de lo que tiene entre manos, y de lo que significa política y constitucionalmente el Estatut. En su examen de constitucionalidad, el TC debe ser muy consciente que el Estatut no es una norma cualquiera.”
El Estatut es una norma. Y punto. Y el TC sólo tiene que ser consciente de lo que significa constitucionalmente el Estatut. Políticamente no tendría que pensar en nada. Pero claro, como hemos creado un mini Congreso en la sala de reuniones del TC, y cada uno pertenece al clan, digo, al partido que corresponde (de ahí lo de pensar que ejerce de cuarta cámara), pues tenemos lo que tenemos. Seguramente cuando se reúnen los 10 hérores del TC se acuerdan de las madres de los diputados, que les han pasado la patata caliente de decidir sobre algo así.
j.
P.S: Un comentario a la noticia, leído en la web: “Vamos a ver, si los catalanes no quieren ser españoles, que los dejen irse...Pero de todas, todas. El que haya estudiado historia recordara como hartos de los indignos españoles, los buenos, altos y guapos catalanes se unieron a la corona de Francia y por eso ahora no pertenecen a España...uhmm, no me parece que la historia no iba asi. Ahh, si...si como los franceses los cosieron a impuestos y no les dieron infraestructuras quisieron volver a ser españoles. Lo dicho que se vayan y que no vuelvan, asi ganamos todos”. Un demócrata, vamos.
jueves, 26 de noviembre de 2009
¡Ay, qué cruz! (y 2)
Como todo procedimiento administrativo, finaliza con una resolución. Hoy se publica en el DOGC la revocación de la Creu de Sant Jordi para Fèlix Millet. Con una curiosa puntualización: (la Creu) 'haurà de ser retornada'. ¿Irá en persona a entregarla? Total, aprovechando que está en libertad... No creo que esté muy ocupado. También podrían quedar con él y con Montull para que la entreguen de camino a la pista de tenis. Y una vez la Generalitat la recupere (que parece ser que es algo que ponemos en el Decreto, pero no nos preocupa mucho), ¿qué hará con ella? ¿Quizá ponerla en una vitrina en el Palau? Si fuéramos un país con sentido del humor, la podríamos alquilar a quien la quisera tener durante unos días. En tiempos de crisis, no hay que despreciar nuevas fuentes de ingresos.
j.
jueves, 19 de noviembre de 2009
Esto es el Bronx
- Me suelta el tío: “A que te meto un tiro” – dice uno de los cuatro chicos, no más de 25 años, sentados en la mesa de al lado, repleta de botellas de cerveza vacías. mientras lía un ¿cigarro?.
- ¡No jodas! – responde otro. Lleva gorra en un bar. Una señal.
- Sí, neng, y va y se saca una pipa de detrás. ¡¡Pero si yo solo le había dicho que tuviera cuidado con dónde metía al puto perro!! El muy gilipollas... – ya ha terminado de liar, y lo enciende. Definitvamente no era un cigarro. Yo, llegados a este punto, bajo disimuladamente el volumen de la radio y escucho. La conversación parece más interesante que el Estatuto Básico del Empleado Público.
- ¿Y cómo era la pipa? – pregunta otro, con los ojos como platos.
- No sé, neng, si me hubiera apuntado, la hubiera visto. – con tono de pena, como diciendo: ‘Ojalá me hubiera apuntado, pero no lo hizo’.
- Sería de fogueo... – mientras lo dice, el listo del grupo suelta una nube de humo de la que aún no me he recuperado. Que sí, que ya sé que no era un cigarro...
- ¡Que no, que no, imbécil! Una de fogueo la hubiera reconocido. Era parecida a la del Kevin. – desde mi esquina, rezo para que ‘el Kevin’ esté en su casa viendo el fútbol y no tenga pensado reunirse con ellos...
- Joder, neng, y ¿qué hiciste?
- Nada, neng, le dije que ‘tranquilito’, que yo sólo le había dicho que tuviera cuidado con el perro de los cojones.
- Vaaaaa, yo le hubiera metido en todo el jeto... – teníamos al listo, y aquí está el valiente.
- Sí, claro, neng, con la pipa en la mano. No seas notas... ¿Y si dispara, qué? – en este momento marca España el tercer gol en su partido contra Austria.
Error. He desaprovechado el momento de escapar del bar sin ser visto. Ahora tendré que quedarme esperando. No puedo huir, porque al llegar al bar me he dado cuenta de que no llevo dinero encima. Alguien tiene que rescatarme y pagar el café.
Por suerte, durante el descanso del partido, llega una pareja a su mesa. La presencia de una chica me hace sentir más tranquilo. Desconozco el motivo. Pese a sus pintas, son unos caballeros. Una vez la chica se sienta a la mesa, ya no vuelven a hablar de armas. Todo vuelve al fútbol y a los ‘cigarros’.
¡Visc(a) Barcelona!





